¿Cómo encontrar poesía
en aquel frío tan intenso,
en aquel dolor, en aquella niebla
que me encerraba tan dentro?
¿Y cómo no encontrarla
en la suavidad de tu mano
sobre mi frente, sobre mi hombro.
En el calor de tu voz
que me rescataba
de la gelidez de mi cuerpo.
En la luz de tus ojos al final de aquel túnel?
Jesús.
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