Frío, dolor...
y la luz de tus ojos
al fin del túnel.
Jesús.
Blog literario de Jesús Mejías (epegopo@gmail.com)
¿Cómo encontrar poesía
en aquel frío tan intenso,
en aquel dolor, en aquella niebla
que me encerraba tan dentro?
¿Y cómo no encontrarla
en la suavidad de tu mano
sobre mi frente, sobre mi hombro.
En el calor de tu voz
que me rescataba
de la gelidez de mi cuerpo.
En la luz de tus ojos al final de aquel túnel?
Jesús.
Acabo de leer un libro:
"EL bar de las grandes esperanzas";
sentirse acompañado
en el latido de alguien
es tan hondo, tan absoluto
que ni las palabras vienen:
no son necesarias, sobran,
en esta pertenencia al Todo
que ahora siento,
en esta Unidad que ahora soy.
Y, sin embargo,
sigo buscándolas en el aire
que me envuelve y me llena
por si a alguien más les sirvieran.
Jesús.
Huele a paz el trinar de estas aves,
trae esta brisa suave un eco hondo
que me abraza en este instante,
el gozo sencillo bajo la quietud del paisaje.
Jesús.
Intento extraer de mis latidos
el ritmo que me acompase,
siquirera sea en eso,
al ritmo que os mueve.
Jesús.
Descubrimos hace tiempo
que para mantener este amor nuestro
teníamos que seguir inventando
al otro cada día.
Han pasado los años,
hemos llegado hasta aquí
y me resulta hermoso ver
lo poco que me cuesta convertirte
aún hoy
en aquella que un día soñé.
Jesús.
Ahora,
no se mueven las hojas
en los árboles ante mis ojos.
El gris sustituye al arcoiris.
El silencio que reina en el aire
es inquietud, no es paz.
Sin embargo, hay algo en ello
que me hace sentir bien.
Podría ponerme cursi
y hablar de latidos, de plenitud;
pero no es eso, hoy no es eso,
es algo más sencillo,
es la forma humilde
en que la naturaleza, a veces,
sencillamente, me hace sentir bien.
Jesús.