sábado, 6 de junio de 2026

CAMPO DE GIRASOLES

Me gusta ver cada mañana

este ejército de girasoles

que se extiende loma abajo

hasta las puertas de Marchena.


Me gusta verlos

levantando sus cabezas

unidos, a la vez,

hacia las primeras luces del día.


Me gusta ver sus movimientos

acompasados, en silencio,

como si se hicieran fuertes

uno junto al otro.


Me gusta verlos trabajar

sin palabras, sin mirarse siquiera,

pero unidos en su misión

de proteger el grano 

hasta su último aliento.


Jesús.


jueves, 4 de junio de 2026

TARDES DE COLEGIO EN LOS 60

Algunos días, 

doña Concha y doña Pepita 

nos hacían echar la cabeza 

en el pupitre a la hora de la siesta. 


Una de ellas 

nos leía un cuento con voz suave 

mientras la otra 

tomaba el café con doña Emilia. 


En aquel momento,

el colegio desaparecía y surgían 

el bosque, los animales, 

los días luminosos del invierno. 


Entre noticias feas, 

hecho ahora la cabeza sobre mi mesa 

y reviven en mí 

todas las cosas hermosas del mundo.


Jesús.


miércoles, 3 de junio de 2026

Foto con mi nieto

Veo tu risa inteligente

con esos dos añitos

que parecen arrancar el vuelo

cogidos de nuestras manos.


Me miras desde esta foto,

desde aquellos ojillos,

ya tan lejanos,

que parecen condensar

la vida entera.


Jesús.


Jesús.

Una hermosa foto

 Veo tu risa inteligente

detrás de esos ojillos

que parecen arrancar el vuelo

cogidos de nuestras manos.


Me miras desde esta foto,

desde tus dos añitos,

ya tan lejanos,

y veo en ellos

toda tu vida condensada.


Jesús.


martes, 2 de junio de 2026

Te vi marchar

 Entonces vi 

que, pasado el tiempo,

ya sólo me necesitabas 

para encontrarte, para explicarte, 

para definir tus límites. 


Entonces, se abrió lentamente 

el dique que encierra 

ese universo privado 

que el amor siempre necesita. 


Entonces, fue bonito también, 

bonito y triste, 

ver cómo poco a poco, muy poco a poco, 

se nos desangraba entre las manos 

amablemente cogidas.


Jesús.


lunes, 1 de junio de 2026

Historia de una lengua

Millones de voces 

traídas por el tiempo 

se unen en mi mano 

para buscar a tientas 

la luz del mundo.


Jesús.


Aquel bolígrafo

En aquel momento sentí 

en mi vientre encogido 

toda la tristeza del mundo. 


Fue un detalle sin importancia, 

pero en él se condensaba 

la distancia enorme 

que alejaba nuestros mundos. 


Hace ya mucho,

muchos años de aquello;

pero, a veces, me vuelve 

con una punzada de dolor 

el recuerdo de aquel bolígrafo.


Jesús.