Acabo de leer un libro:
"EL bar de las grandes esperanzas";
sentirse acompañado
en el latido de alguien
es tan hondo, tan absoluto
que ni las palabras vienen:
no son necesarias, sobran,
en esta pertenencia al Todo
que ahora siento,
en esta Unidad que ahora soy.
Y, sin embargo,
sigo buscándolas en el aire
que me envuelve y me llena
por si a alguien más le sirvieran.
Jesús.