Intento extraer de mis latidos
el ritmo que me acompase,
siquirera sea en eso,
al ritmo que os mueve.
Jesús.
Blog literario de Jesús Mejías (epegopo@gmail.com)
Intento extraer de mis latidos
el ritmo que me acompase,
siquirera sea en eso,
al ritmo que os mueve.
Jesús.
Descubrimos hace tiempo
que para mantener este amor nuestro
teníamos que seguir inventando
al otro cada día.
Han pasado los años,
hemos llegado hasta aquí
y me resulta hermoso ver
lo poco que me cuesta convertirte
aún hoy
en aquella que un día soñé.
Jesús.
Ahora,
no se mueven las hojas
en los árboles ante mis ojos.
El gris sustituye al arcoiris.
El silencio que reina en el aire
es inquietud, no es paz.
Sin embargo, hay algo en ello
que me hace sentir bien.
Podría ponerme cursi
y hablar de latidos, de plenitud;
pero no es eso, hoy no es eso,
es algo más sencillo,
es la forma humilde
en que la naturaleza, a veces,
sencillamente, me hace sentir bien.
Jesús.
Difícil olvidar aquella noche:
en el agua, solos los dos,
discreta, la luna
se reflejaba en un rincón.
Jesús.
Podría intentar ahora construir
el hermoso mundo que pudimos tener
y no tendremos.
Pero prefiero recordar
esa libreta que fuimos completando, a lápiz,
en todos estos años.
Se le han caído algunas páginas,
se han borrado algunas líneas
que nos dijimos y deshicimos;
Pero qué hermosos algunos versos,
cuánta verdad en lo dicho ...
y en lo callado.
Versos hechos con risas, con miradas.
versos escritos con susurros y con gritos,
versos hechos con caricias, con besos
A escondidas... y a cielo abierto.
Jesús.
Me llama esta manzana,
sola sobre la mesa,
perfecta en su modesta redondez,
en la austeridad de su color,
en la sencillez de su sabor.
Me llama esta manzana,
compañera humilde de tantos siglos,
saciando tanta hambre sin adornos,
recordándonos, siempre fiel,
la perfección de lo sencillo.
Jesús.