Entonces vi
que, pasado el tiempo,
ya sólo me necesitabas
para encontrarte, para explicarte,
para definir tus límites.
Entonces, se abrió lentamente
el dique que encierra
ese universo privado
que el amor siempre necesita.
Entonces, fue bonito también,
bonito y triste,
ver cómo poco a poco, muy poco a poco,
se nos desangraba entre las manos
amablemente cogidas.
Jesús.
No hay comentarios:
Publicar un comentario