jueves, 12 de septiembre de 2024

Y seguirán los pájaros cantando.

Hombres de todo mar y toda tierra,

Con fértiles vientres de mujer, 

Fueron fundiéndose incesantes

Hasta llegar a mí. 


Y los pájaros seguían cantando. 


Luego, mirando el mar, cayeron mis lágrimas

Adiivinando mi camino y el suyo.

Después, vino en la alegre primavera 

El pecho alegre a mi inocente mano. 


Y los pájaros seguían cantando. 


Hijos míos, fuisteis felices 

Y comisteis perdices tantas veces...

Que tuve que traeros a Julia en palabras

Para que vuestros pies también se supieran barro. 


Y los pájaros seguían cantando. 


Y entonces

Llegó un septiembre y luego un marzo

En que un vientre se abrió a cada lado

Para que hombres y mujeres sigan fundiéndonos

En el fértil oleaje de la historia. 


Y los pájaros seguían cantando. 


Y mientras la hermosa nieve iba cubriendo

Cálida mi cumbre, una mano detuvo serena

La arena inexorable caída del minutero. 


Sé que pajareará mi alma colmenera,

Que seré polvo... porque así debe ser,

Que polvo seré, mas polvo enamorado. 


Y que los pájaros seguirán cantando. 


Jesús




viernes, 6 de septiembre de 2024

Niños juegan en el campo

Vuelan por el aire las risas de los niños,

surca la alegría la luz de esta tarde 

serena de agosto. 


Por la tierra

suben y bajan descalzos

los delicados pies infantiles de mis nietos. 


Una marea de alegría inocente

parece desbordar mis pulmones henchidos. 


Entonces, inunda la ternura mis ojos

y los des-cansa del ajetreo de la vida. 


Jesús.


martes, 27 de agosto de 2024

Río Tera amoenus

Mueve el aire, esparce,

mece el aire y desordena
el azul claro del cielo,
el verde claro de las hojas,
la sombra que me cubre
del árbol amable que cobija
este almuerzo a la orilla del río.

El rumor suave del agua,
el frescor de la blanda hierba
acogen mi sueño dulce.
El dulce despertar de mis sentidos devuelve
a la caricia del aire, mi cara,
a la caricia del cielo, mis ojos,
a la caricia de tu mano, la mía.

Jesús.

viernes, 16 de agosto de 2024

Dale sentido a esta tarde

Dale sentido

a todo este aire caliente y espeso
de este día de agosto sin agua.

Ven,
acaricia esta página y dale una razón
a la pesadez de las horas colgadas
del minutero de este reloj que no avanza.

Vendrán días luminosos, lo sé.
Vendrá un aire ligero y dulce,
unas horas que danzarán
ingrávidas sobre su esfera.

Pero, mientras espero
entre juegos lentos, entre vapores empañados,
entre parlamentos que se alargan
sólo por pasar este lento tiempo,

ven y dale sentido a esta tarde
dibujando palabras sobre la página en blanco.

Jesús.

viernes, 19 de julio de 2024

Una mañana de julio

A veces, un regalo convierte              

la placidez de una mañana de julio   

en la hermosa placidez                       

de una hermosa mañana de julio.     

                                                                

                                      Jesús.              







martes, 9 de julio de 2024

Regalo de cumpleaños.

 Hace treinta y tres años volvía yo a casa en el coche. Mi hija tenía unos meses y el cólico del lactante no nos dejaba dormir Después de siete horas de trabajo, en la radio me acompañaba Ramón Trecet con un programa sobre novedades musicales llegadas de fuera. Mi paternidad recién estrenada me hacía sentir en una de las etapas más placenteras de mi vida. Ese bienestar, esa serenidad en la voz de Trecet y ese sueño y cansancio extremos, me sumergían en una cierta sensación de ligereza e irrealidad profundamente dulce. Entonces, empezó a sonar "The lady of Shalott", un tema de Loreena McKennitt. Sobre el tema musical, deslizaba el presentador, en voz muy baja, la traducción de la letra. Aquel momento quedó grabado en mi ser como uno de esos pocos momentos mágicos que se producen en la vida de una persona.

Ayer oí en directo esa canción en un concierto de la artista en la Plaza de España de Sevilla. Fue muy emocionante. Fue un regalo de cumpleaños muy especial.

Jesús.

sábado, 1 de junio de 2024

El "Ser"

 Cierro los ojos y me llega 

un vendaval de silencio 

desde lo más hondo del tiempo.


La luz se cuela adormecida en mis párpados cerrados, vueltos al cielo, 
y trae sombras que danzan lentas al son de unos trinos sin aves que estuvieron ahí siempre, suspendidos 
desde el principio de Todo, 
esperando este momento.

Cierro los ojos y siento 
que he llegado de nuevo a esta ola inmensa y suave de ser que, 
a veces, muy de tarde en tarde, 
me inunda por dentro.

Jesús.