Todo es silencio,
abrumadora paz
de amanecer.
Jesús.
Blog literario de Jesús Mejías (epegopo@gmail.com)
Ayer murió un hombre
y una mujer,
murieron muchos hombres
y muchas mujeres
arrasados por el agua.
La misma agua
que antes bañó benéfica
las raíces que los alimentaban.
La misma agua
que meció sus cuerpos
con las olas, al sol del verano.
Ese agua arrastró ayer
a un hombre y a una mujer,
arrastró a muchos hombres
y a muchas mujeres
hundiéndolos para siempre
en la hondura infinita del tiempo.
Jesús.
El agua corre clara por las aceras,
arrastra la basura del día,
el barro de tantas horas,
la escoria de la vida.
La luz se abre paso,
la transparencia del aire nos devuelve
a la inocencia de aquella manzana primitiva.
Nada estorba el renacer de la vida
en este día, a esta hora
que dibuja la hermosa ficción
de este instante que se renueva.
Jesús.
Aquí, en la orilla del mar,
muere la ola que viste nacer
al otro lado del océano.
Siento que nos une
este sol que vemos a la vez
tú nacer, ponerse yo.
Esta emoción compartida
ante la magia de la luz,
este mismo sentir
ante el misterio del mar,
siento que nos une.
Abrazo contigo este aire,
esta puesta, los sones de esta sal.
Me llega el eco de tu sonrisa,
la sangre bombeada en la unidad
de nuestros ojos entornados.
Jesús.