Me llama esta manzana,
sola sobre la mesa,
perfecta en su modesta redondez,
en la austeridad de su color,
en la sencillez de su sabor.
Me llama esta manzana,
compañera humilde de tantos siglos,
saciando tanta hambre sin adornos,
recordándonos, siempre fiel,
la perfección de lo sencillo.
Jesús.
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