miércoles, 6 de mayo de 2026

Primavera a mediodía.

 Acabo de leer toda la crueldad del mundo encerrada en las páginas de un libro.

Cierro el libro con todo el dolor del que el alma es capaz. Levanto los ojos, y me abraza la luz suave de este mediodía de primavera, el verdor que se mece amable en las ramas de los árboles, el trino de los pájaros que parecen querer alegrar mis ojos. 

Me alcanza el leve perfume de las lilas y de las rosas, que desciende con cada respiración lenta hasta lo más hondo.

Y todo ello, a la vez, se me funde dentro y me empuja a seguir.


Jesús.






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