domingo, 30 de marzo de 2025

La magia, a veces

 A  veces,

cuando se cruzan dos líneas

en el espacio o en el tiempo

se produce, fugazmente, la magia.


Jesús.

Luna fría, indiferente

 Y sigue ahí la luna, indiferente,

desafiándome de nuevo,

desafiándome a un nuevo verso,

uno que descubra, al fin, su esencia,

que descubra la razón de su frialdad infinita,

una esencia que tal vez no exista,

una razón que tal vez no haya. 


Jesús.

El olor de una hoja de naranjo

 Y el olor de la hoja

de un naranjo en la calle,

me devuelve esta felicidad

doblada entre mis dedos

que yo creía perdida.



Jesús.

Santiago de Compostela

En la parte alta de la ciudad,

un antiguo monasterio y su cementerio,

un enorme prado entre sus muros 

se transforma en jardín allá a lo lejos. 


Cuánta paciencia trajo el mundo hasta aquí, 

cuánta humildad inconsciente,

lluvia a lluvia, sol a sol, 

trajo estos prados hasta hoy. 


Cuántos años depositando 

una piedra sobre otra piedra

para esta emoción mía presente. 


Imensidad de silencio, de piedras, de años:

la soledad, aquí, me hace sentir

la pequeñez humilde de nuestras vidas particulares.



Jesús.

Veo mis dedos danzando

 Veo mis dedos danzando ágiles,

de letra en letra, modelando

el ritmo de mis emociones. 


Mis dedos saltarines

se vuelven voluptuosos cuando

hacen bailar mis sentimientos 


Jesús.


Desayuno

Este olor a café 

de la mañana,

el calor de esta hogaza de pan, 


este despertar del

sentirse vivo cada día, 


justifica, a veces,

el dolor de las manos y

el sudor de la frente. 


Jesús.

A mi mujer

 A mi mujer,

a sus ojos, a sus oídos,

que me recuerdan cada día

la importancia de estar vivo. 


Jesús